
Ha llovido mucho desde aquello, y tras más de seis años de carrera a sus espaldas, y con la edición de tres álbumes como “Day Of The Death”, “Into The Valley Of Death” y el presente “Death For Life”, completa una trilogía con el substantivo death –muerte- en el título de sus discos, una palabra que, sin lugar a dudas, ha marcado la reciente historia de esta banda. El 28 de Septiembre de 2003, mientras da la gira de su anterior disco, en Virginia, seis de sus seguidores se cayeron por una ventana del local donde tocaban, acabando con la vida de uno de ellos. El grupo se quedó muy conmocionado por el suceso, lo que los llevó a suspender el resto de la gira y tras un tiempo casi plantearse volver a subir a un escenario, pero el apoyo incondicional de los fans, que en estos casos ya se sabe que ayuda mucho, conseguiron que el grupo volviese, prometiendo parir el mejor disco de su carrera en futuras fechas.
Aquí está el disco que predecían que sería su mejor disco, y decir que no cabe cuestionarse que el grupo ha evolucionado hacia un sonido mucho más personal, introduciendo estribillos ultramelódicos, casi radiables en alguna ocasión como en “I Give My Life” o “Entombed We Collide”, singles en potencia, o el medio tiempo “Forever and A Day” con un Schulz en excelente forma, en detrimento de los juegos vocales esquizoides de antaño. A pesar de que el espíritu punk, combativo y conciso sigue vivo en canciones como “Nosotros Controlamos Todo”, un excelente guiño a sus seguidores en la comunidad latina norteamericana, desesperada y paranoica; “Middle Fingers”, una pieza directa, con múltiples cambios de ritmo, con gritos guturales y respuestas corales, ataque a esos que tanto se preocupan por su imagen; o la hardcoreta “W.W.J.D.?”. Decir que el grupo recurre a efectos varios como palmas, coros, de los que destacan los hechos por M.Shadows de Avenged Sevenfold, o simulaciones de público, lo que le confiere al disco un carácter marcadamente directo.
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