
The Beatles y The Rolling Stones no fueron héroes de la contracultura, más bien capitalistas que explotaron cínicamente la cultura juvenil de los años sesenta con fines lucrativos. Así lo asegura el historiador británico David Fowler.

Favorecieron el griterío insensato y el consumismo pasivo
En un estudio llamado La Cultura Juvenil en la moderna Gran Bretaña, del que se ha hecho eco la Universidad de Cambrigde, Fowler asegura que el movimiento Swinging London fue una celebración de abundancia económica “que favoreció la adoración de los fans, el griterío insensato y el consumismo pasivo”.
Fowler recuerda asimismo que los Beatles participaron en programas de televisión populares de aquellos años que eran “simple entretenimiento familiar” y que, de ningún modo, estaban en la vanguardia de la cultura juvenil. Tanto a ellos como a los Rolling, según el historiador, sólo les interesaba vender discos.
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